sábado, 1 de mayo de 2004

Lost in Translation




Director: Sofia Coppola
Actores: Bill Murray, Scarlett Johansson.
Año: 2003
Duración: 102 minutos
País: USA / Japón
Género: Comedia / Drama







JUST LIKE HONEY.

Recuerdo que cuando vi “El Padrino III” quedé horrorizado con la nefasta actuación de una chica, que resultó ser la hija del director, el gran Francis Ford Coppola. El olor a enchufe era evidente y papá Francis se equivocó.
¿Quién nos iba a decir que esa lamentable aprendiz de actriz sería la excelente directora de cine que es hoy? Su debut como realizadora, “Las vírgenes suicidas”, fue la sorpresa del año y ya apuntaba muy buenas maneras. Está claro que Sofia heredó el talento de su padre, y lo conjugó con el de su ex, Spike Jonce, (realizador de clips de Björk o Beastie Boys, y ahora de cine, con las destacables “Cómo ser Jonh Malkovich” y “Adaptation”). Pero con “Lost in Translation” llega la merecida consagración internacional y el éxito de crítica y ¿público?

“Lost in Translation” es, sin duda, la historia de amor del año. Ha ganado entre otros premios el Oscar al mejor guión y tres Globos de Oro.
Bill Murray (en el mejor papel de su irregular carrera) interpreta de forma genial a Bob Harris, un actor cincuentón en horas bajas que se encuentra en Tokio rodando un spot de una marca de whisky. Y la bellísima Scarlett Johansson (con films a sus espaldas como la injustamente olvidada “Ghost World” o “La joven de la perla”) encarna a Charlotte, una veinteañera en crisis sentimental que acompaña a su marido fotógrafo, pero que pasa los días sola en el hotel. El encuentro casual en el bar del hotel hará que se conozcan e inicien una amistad a la que se aferrarán ante la soledad por estar en un país extraño, que acabará transformándose en amor platónico.
Diálogos inteligentes, personajes creíbles (de carne y hueso, lejos de los ridículos estereotipos de Hollywood)… Todo al servicio de una película descaradamente anticomercial, honesta, sin trampas. Sofia Coppola logra encadenar una maraña de delicados planos en los que los auténticos protagonistas son las miradas y los silencios, que adquieren una importacia vital y evidencian la química existente entre estos dos grandes actores.
No solo la melancolía es protagonista en “Lost in Translation”, sino que el humor inteligente también tiene sus momentos, como la secuencia en que Bob anuncia el whisky y su interprete japonés traduce sus largas frases casi con monólogos (este gag lo sacó Sofia de una experiencia personal en Japón) o cuando Bob va al programa de televisión.
La magia surge en muchos momentos, pero seguramente uno de los más emocionantes es ese final abierto, que hace que una vez acabada la película sigamos dándole vueltas a la cabeza imaginando qué le habrá susurrado al oído Bob a Charlotte.
Por si fueran pocos los argumentos estilísticos e interpretativos, Sofia encomienda la banda sonora a Kevin Shields (ex de My Bloody Valentine) y a Brian Retzell (batería de Air), que escogen temas de sus propios grupos, así como de Death in Vegas o The Jesus and Mary Chain. Todo un lujazo.
En resumen, “Lost in Translation” es una auténtica obra maestra de nuestro tiempo que demuestra que todavía quedan realizadores con personalidad, capaces de sorprendernos gratamente.

Review Por: Kurono

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