miércoles, 12 de mayo de 2004

La Pasión de Cristo



Director: Mel Gibson
Actores: Jim Caviezel, Maia Morgenstern, Monica Bellucci
Año: 2004
Duración: 127 minutos
País: USA
Género: Histórica

GORE AUTOCOMPLACIENTE.

Mucho se ha hablado acerca de la polémica visión del sobrevalorado Mel Gibson sobre las últimas doce horas de la vida de Jesucristo. Se le ha acusado con toda justicia de antisemita, y es que el pueblo judío recibe un varapalo descomunal. Los judíos son reflejados como auténticos peleles, como los únicos culpables de la muerte de Jesús.
Gibson afirma ser totalmente riguroso en la interpretación del Nuevo Testamento, pero hay bastantes aspectos en los que este rigor es más que discutible, aunque no estoy aquí para hacer un análisis religioso, sino estrictamente cinematográfico.
Como esta rodada en latín y arameo (¿era necesario?) y además hay pocos diálogos, las miradas adquieren mucha importancia y se convierten en armas de poderosa belleza, que arropadas por una excelente fotografía consiguen que “La Pasión” sea un film visualmente logrado, con algunos planos muy hermosos.
Pero aquí acaban las escasas virtudes de la película, estropeadas por la auténtica orgía de sangre en la que se convierte por capricho del director, que hace especial hincapié en el ensañamiento de forma gratuita, lo cual añadido a un uso abusivo y facilón de la cámara lenta nos da secuencias tan insoportables como la de la flagelación (nueve minutos eternos). La película es ultra-violenta, dura, explícita y extremadamente sanguinaria.

Por no hablar del nefasto tratamiento que reciben los personajes. El único que se salva del desastre es Jim Caviezel (Jesucristo), que hace una actuación digna de elogio y que, sin duda, revalorizará su carrera. También hace un buen trabajo Maia Morgenstern en el papel de María. Pero el resto de los personajes están poco elaborados, apenas dicen dos frases cada uno (y no exagero). Gibson los convierten de secundarios en testimoniales, y desaprovecha el jugo que les podría sacar. Desde el patético demonio, pasando por Pedro o María Magdalena (interpretada por la omnipresente Monica Bellucci, aunque de hecho no hace absolutamente nada, solo estar ahí). Todos hacen una aparición insulsa e intrascendente. Mención especial merece el personaje de Poncio Pilatos, el cual se nos muestra como poco menos que un mártir.
Gibson cae torpemente en el error de estereotipar a los personajes hasta un punto casi ridiculizante: todos los romanos son rudos, maleducados, despiadados y crueles, y todos los judíos son manipulables, intransigentes e injustos. Errores de bulto, señor Gibson.


Review por: Kurono

martes, 4 de mayo de 2004

Zatoichi



Director : Takeshi Kitano
Actores: “Beat” Takeshi, Tadanobu Asano
Año: 2003
Duración: 102 m.
Pais: Japón
Género: Acción / Comedia



TRAS LOS PASOS DE KUROSAWA.

Primera película de época del genial Takeshi Kitano, uno de los directores más interesantes del cine oriental contemporáneo. Ganadora del premio al mejor director en Venecia y de los premios a mejor película, banda sonora y público en Sitges. Zatoichi esta basada en la novela de Kan Shimozawa, que narra las aventuras de un personaje mitológico japonés, un masajista ciego, aficionado a los dados y que oculta una katana bajo su bastón.
El film es un claro homenaje al gran maestro del cine japonés Akira Kurosawa (la secuencia de la lluvia es un guiño a “Los Siete Samurais”). También destaca su parecido con el reciente film nipón “Gohatto”, similar en cuanto a estilo y prácticamente con el mismo reparto: “Beat” Takeshi (nombre de actor del propio Kitano) y Tadanobu Asano ejercen de secundarios de lujo), si bien “Gohatto” no alcanza la calidad del film de Kitano, mucho más elaborado en todos los aspectos.
“Zatoichi” nos devuelve al gran creador de inolvidables películas, como “Sonatine”, “Hana-Bi (Flores de Fuego)” y “El verano de Kikujiro”, después de sus dos últimas tentativas, en mi opinión, fallidas: “Brother” por intentar, sin conseguirlo, tasladar al cine americano conceptos propios del cine nipón, y “Dolls” que pese a tener aciertos parciales en lo estético, adolece de una preocupante falta de ritmo.
Como es habitual en toda su filmografía Zatoichi alterna escenas de gran belleza plástica con momentos de violencia extrema, que en este caso rozan el gore (las generosas dosis de sangre retocadas digitalmente son comparables a las de “Kill Bill vol. 1”).

El humor también hace su aparición en pequeñas dosis, con los divertidos personajes que acompañan a Zatoichi (de nuevo la influencia de Kurosawa se hace evidente, recordándonos por momentos a “Yojimbo” y “Los Siete Samurais”). La banda sonora es de lujo y su autor es de Keiichi Suzuki. El colaborador habitual encargado de la música de Kitano es Joe Hisaishi, pero en esta ocasión el director se decantó por Suzuki y el resultado fue óptimo.
La aparición al final del grupo de claqué japonés The Stripes cierra con broche de oro “Zatoichi”, si bien Kitano abusa de su presencia y empaña un poco dicho final, convirtiéndolo en algo efectista e innecesariamente largo.
De todos modos, “Zatoichi” es posiblemente la mejor película de Kitano, con permiso de “Hana-Bi”, y la más accesible al público occidental, divertida, plásticamente impecable, gamberra y a la vez delicada. Una obra maestra con mayúsculas.

Review por: Kurono

sábado, 1 de mayo de 2004

Lost in Translation




Director: Sofia Coppola
Actores: Bill Murray, Scarlett Johansson.
Año: 2003
Duración: 102 minutos
País: USA / Japón
Género: Comedia / Drama







JUST LIKE HONEY.

Recuerdo que cuando vi “El Padrino III” quedé horrorizado con la nefasta actuación de una chica, que resultó ser la hija del director, el gran Francis Ford Coppola. El olor a enchufe era evidente y papá Francis se equivocó.
¿Quién nos iba a decir que esa lamentable aprendiz de actriz sería la excelente directora de cine que es hoy? Su debut como realizadora, “Las vírgenes suicidas”, fue la sorpresa del año y ya apuntaba muy buenas maneras. Está claro que Sofia heredó el talento de su padre, y lo conjugó con el de su ex, Spike Jonce, (realizador de clips de Björk o Beastie Boys, y ahora de cine, con las destacables “Cómo ser Jonh Malkovich” y “Adaptation”). Pero con “Lost in Translation” llega la merecida consagración internacional y el éxito de crítica y ¿público?

“Lost in Translation” es, sin duda, la historia de amor del año. Ha ganado entre otros premios el Oscar al mejor guión y tres Globos de Oro.
Bill Murray (en el mejor papel de su irregular carrera) interpreta de forma genial a Bob Harris, un actor cincuentón en horas bajas que se encuentra en Tokio rodando un spot de una marca de whisky. Y la bellísima Scarlett Johansson (con films a sus espaldas como la injustamente olvidada “Ghost World” o “La joven de la perla”) encarna a Charlotte, una veinteañera en crisis sentimental que acompaña a su marido fotógrafo, pero que pasa los días sola en el hotel. El encuentro casual en el bar del hotel hará que se conozcan e inicien una amistad a la que se aferrarán ante la soledad por estar en un país extraño, que acabará transformándose en amor platónico.
Diálogos inteligentes, personajes creíbles (de carne y hueso, lejos de los ridículos estereotipos de Hollywood)… Todo al servicio de una película descaradamente anticomercial, honesta, sin trampas. Sofia Coppola logra encadenar una maraña de delicados planos en los que los auténticos protagonistas son las miradas y los silencios, que adquieren una importacia vital y evidencian la química existente entre estos dos grandes actores.
No solo la melancolía es protagonista en “Lost in Translation”, sino que el humor inteligente también tiene sus momentos, como la secuencia en que Bob anuncia el whisky y su interprete japonés traduce sus largas frases casi con monólogos (este gag lo sacó Sofia de una experiencia personal en Japón) o cuando Bob va al programa de televisión.
La magia surge en muchos momentos, pero seguramente uno de los más emocionantes es ese final abierto, que hace que una vez acabada la película sigamos dándole vueltas a la cabeza imaginando qué le habrá susurrado al oído Bob a Charlotte.
Por si fueran pocos los argumentos estilísticos e interpretativos, Sofia encomienda la banda sonora a Kevin Shields (ex de My Bloody Valentine) y a Brian Retzell (batería de Air), que escogen temas de sus propios grupos, así como de Death in Vegas o The Jesus and Mary Chain. Todo un lujazo.
En resumen, “Lost in Translation” es una auténtica obra maestra de nuestro tiempo que demuestra que todavía quedan realizadores con personalidad, capaces de sorprendernos gratamente.

Review Por: Kurono